Varsovia de Historias

  

Llegamos a Varsovia, la actual capital de Polonia, en un bus nocturno que demoró un poco más de 8 horas desde las 22 a las 6 de la mañana, la empresa de transporte seguía siendo Lux y el precio fue de unos 16 euros.

Al llegar ya se empezaba a notar una diferencia con respecto a las anteriores ciudades ya que se veían edificios mucho más altos y una ciudad un poco más desarrollada y más grande que las anteriores. Como llegamos muy temprano ni siquiera habían abierto las cafeterías por lo que nos dirigimos caminando (no era lejos) hacia el hostel Patchwork Design, al igual que los anteriores también bastante recomendable aunque cambiaba un poco la onda de los alojamientos anteriores ya que era mucho más grande (tipo edificio) y capaz un poco más tranquilo. Yo particularmente tuve un problema con la valija ya que se trancó el candado por lo que mientras hacíamos tiempo para que abriera una cafetería yo buscaba en google lugares donde me pudieran abrir el candado ya que la chica de la recepción del hostel no me había podido ayudar y tenía que esperar hasta el mediodía a que viniera alguien que pudiera (luego me lo abrieron con una amoladora).

Luego de desayunar dimos una vuelta por la ciudad y más tarde nos dirigimos hacia lo que sería el primer walking tour EN ESPAÑOL del viaje por lo que nuestros oídos sentirían un gran alivio. La verdad que estuvo muy bueno no solo porque era en español sino por las historias que nos fue contando la guía, Varsovia fue una ciudad muy castigada por la 2da guerra mundial y en algún punto se parece a Berlín por el tema de que cada rincón tiene un pedazo de historia (sobre todo en su ciudad vieja). Recorrimos la ciudad vieja, el monumento al levantamiento, el barrio judío, la universidad y algunas atracciones más.   Al finalizar el tour almorzamos en un puesto de comida cerca de la plaza de la stare miasto una especie de media baguete con diversos gustos a elección llamada Zapiekanka (recomendable para salir del paso) y luego realizamos otro tour, con la compañía de nuestro amigo uruguayo y un español y un italiano que habíamos conocido en el tour anterior, llamado Varsovia en Guerra (el anterior era solo de la ciudad vieja de Varsovia). Luego de despedirnos de nuestros amigos del tour nos fuimos hasta un encuentro de polacos que hablaban español muy interesante ya que pudimos hablar con ellos sobre sus costumbres, sobre porque les gusta hablar nuestro idioma y sobre todo sobre sus relaciones con los países vecinos que participaron en la guerra (Rusia y Alemania), si bien la mayoría perdonaron a los alemanes y ahora los tratan como hermanos quedan algunas posturas contrarias que perdonaron a los rusos y no quieren a los alemanes, muy interesante la charla y además era en un lugar a orillas del rio con muchos espectáculos, música y barcitos, muy bueno todo! Como hecho curioso nos volvimos en un uber BMW, un auto de alta gama hecho uber!

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Monumento al alzamiento de Varsovia

Al otro día teníamos que meterle e intentar recorrer todo lo que faltaba en ese día ya que era el último día en Varsovia (tal vez quedó un poco corto el itinerario en esta ciudad ya que merece la pena por lo menos 3 días para recorrer bien todas sus atracciones), queríamos ir al museo del levantamiento de Varsovia por lo que nos dirigimos temprano hacia allí. Nos gustó, vale la pena su visita ya que en lo personal no conocía mucho la historia del levantamiento y el museo está bastante completo, la entrada cuesta unos 15 zlotys que equivalen a unos 4 euros aprox. Lo único malo del museo es que tal vez está un poco desordenado en cuanto a la ruta y hay mucha espera para la sala 3d en donde se ve como queda Varsovia luego de la guerra (no vale la pena la espera). La recorrida por el museo nos llevó más de 2 horas por lo que luego de esto nos dirigimos a la Stare Miasto (ciudad vieja) ya que nos había faltado subirnos a un mirador en el que se ve toda la ciudad vieja desde arriba, no era caro así que aprovechamos a tomar unas fotos desde allí. Como hecho anecdótico en ese momento el centro de la ciudad vieja parecía una zona de exclusión y estaba lleno de policías ya que por la noche iba a haber un acto en la memoria de los que participaron en el levantamiento.

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Stare Miasto

Luego de esto nos dirigimos hacia el barrio de Praga para ver más la Varsovia antigua, además allí se pueden ver algunos edificios en ruinas tal como quedaron luego de la guerra, algunas iglesias y un poco de arte ya que es un barrio bohemio. Para ir hasta allí es necesario cruzar el rio Vístula, nosotros fuimos caminando pero tal vez es un poco lejos si tienen poco tiempo. Por la noche recorrimos un poco la movida nocturna en Varsovia ya que la noche anterior habíamos ido específicamente a ese lugar que era medio lejos de la ciudad.

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Catedral de San Floran (Praga)

Y con esto damos por finalizada nuestra estadía en Varsovia ya que al otro día teníamos un bus de mañana hacia Cracovia. Vale destacar que 2 días no son suficientes, nos quedaron muchas cosas para ver, por ejemplo el palacio de la cultura y la ciencia que es algo inmenso que se ve desde casi todos lados de la ciudad y algunas otras cosas más. Varsovia es una ciudad muy interesante, con un gran tono histórico y una ciudad vieja en donde a cada paso hay alguna referencia a la guerra, pero a la vez con un presente prometedor, es una ciudad muy desarrollada, muy actualizada, limpia (muy limpia) y recuperada estructuralmente de todo el sufrimiento y destrozo que vivió en la guerra. Además a los polacos les gusta que vayan turistas a ver lo que vivieron y a ver como salieron de eso y su superación. Vale la pena su visita. Eso sí cuidado al cruzar la calle con semáforo en rojo que puede ponerte una multa! También puede ir multa por tomar bebidas alcohólicas en la calle. Ambas multas pueden llegar incluso hasta ser de 50 euros!

Nos vemos en Cracovia!

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Multi Vilnius

Luego de un viaje matinal de unas 4 horas nuevamente por Lux Express (precio pasaje 16 euros), llegamos a Lituania, más precisamente a su capital Vilnius (o Vilna en español).

Previamente al leer los blogs (que dicho sea de paso no hay tanta información de los países bálticos en internet y de sus cosas para hacer) habíamos visto que de las tres capitales era la que más cosas tenia para ofrecer y que a su vez a unos kilómetros se encontraba Trakai y su castillo del cual hablaremos más adelante. Por todas estas cosas decidimos dedicarle un poquito más que a las ciudades bálticas previas y por lo tanto planificamos 2 noches que resultaban en casi 3 días completos ya que el primer día llegábamos a las 14 horas y el último día nos íbamos a las 22 en un bus nocturno hacia Varsovia.

Como ya es recurrente en esto de las ciudades llegamos con mucha hambre por lo que luego de hacer el check in en el buen hostel Jimmy Jumps House (el cual al entrar en la recepción lo primero que se ve es una bandera de Uruguay), decidimos salir a buscar algo para comer y como ya se había hecho medio tarde terminamos en una cadena de hamburguesas lituanas muy poco recomendable (Hesburger, no vayan). Luego de esto salimos a recorrer un poco algunos puntos de la ciudad procurando realizar los que no realizaríamos al día siguiente que habíamos visto que había un walking tour (lamentablemente en inglés) en la mañana.

En el primer encuentro con la ciudad visitamos la famosa catedral de Vilnius la cual se encuentra en una especie de plaza gigante y es característica por tener una especie de torre enfrente, luego seguimos nuestro recorrido hacia uno de los puntos más altos de la ciudad en donde se encuentra la torre de Gemínidas, cabe mencionar que la vista desde allí es excelente y que definitivamente vale la pena subir, el camino es una especie de empedrado pero vale la pena (llevar buen calzado porque son piedras grandes un poco resbaladizas). Luego dimos un paseo por las calles de Vilna pasando por una de sus calles más famosas (la calle pilies) en donde se encuentran muchos restaurantes, heladerías y tiendas de souvenirs, recomendable. Al final de la tarde nos decidimos irnos hasta el hostel a descansar un poco probando las cervezas Letonas que son tan buenas como las de sus vecinos del báltico. Luego hicimos sociales con la gente del hostel (que como lo dice su nombre realmente parece una casa con buen ambiente) de diferentes nacionalidades que esto también son las cosas lindas de viajar y de salimos a recorrer con un amigo peruano un poco la noche de Vilna que estaba bastante tranquila por ser Domingo.

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Catedral de Vilna
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Vista de Vilna desde la Torre Gediminas

Al otro día realizamos el walking tour promocionado por el hostel el cual estuvo bastante bueno y en el que conocimos al que sería nuestro compañero por varias ciudades más, José un uruguayo que vivía en Málaga. El mismo consistió en recorrer bastante la ciudad, sobre todo la ciudad vieja y varias de sus atracciones, el gueto de Vilna, la calle literatos (calle artística), la iglesia de Santa Ana, la iglesia de San Pedro y San pablo, hasta que en un parte del mismo nos llevaron a la famosa Republica de los Uzupis, que es esto? Es una especie de país dentro de Vilnius el cual fue creado por un grupo de artistas hippies en una zona que antes era bastante precaria y peligrosa, aquí cruzando un pequeño rio que separa Vilna de Uzupis, decidieron crear este “país” el cual tiene su propia constitución (por ejemplo un punto de la misma es “todos tienen derecho a ser perezosos y a no hacer nada”) y es bastante pintoresco y artístico en donde viven muchos artistas hippies, muy recomendable!  Al finalizar el walking tour y basándonos en los piques del guía decidimos probar los famosos cepelinai, consisten en una especie de papa gigante rellena de paté bañada en una especie de salsa blanca, no está mal pero es bastante pesado!. Luego en la tarde decidimos ir hasta el museo de las víctimas del genocidio, no recuerdo el precio de la entrada pero no era caro, vale la pena aunque no es la gran cosa. En el camino hacia el mismo nos cruzamos con varias canchas de básquet (es uno de los deportes más populares de este país unto con el hockey sobre hielo) en la calle ya que había una especie de campeonato juvenil. A la vuelta decidimos volver a la Republica de Uzupis a sacar alguna foto y contemplar un poco más el arte hippie de este país.

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Iglesia de Santa Ana
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Constitución de la República Uzupis
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Jesus mochilero (Repúlbica Uzupis)
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Cepelinai (comida típica de Lituania)

Al otro día temprano emprendimos viaje hasta Trakai (son unos 30km) para esto fuimos hasta la terminal y tomamos un bus hacia esa ciudad (es muy fácil saber cuál es, salen cada 15 minutos y el precio es aproximadamente 2 euros por trayecto, se puede ir también en tren pero hay menor frecuencia) y luego caminamos hasta el famoso castillo el cual nos gustó bastante no solo el castillo sino todo el entorno (para entrar al castillo hay que pagar unos 8 euros aunque nosotros preferimos no entrar). La verdad que estando en Vilnius este paseo pienso que habría que hacerlo si o si ya que vale la pena y no lleva tampoco tanto tiempo (capaz en medio día se puede hacer bien).

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Castillo de Trakai

Por la noche nos encontramos a cenar con nuestro amigo argentino que habíamos conocido en Riga y cenamos unas hamburguesas gourmet para luego despedirnos de él y de la ciudad ya que a las 22 horas teníamos un bus nocturno hacia Varsovia (Polonia).

Como resumen podemos decir que nos gustó bastante esta ciudad, tiene bastantes cosas para ver y hacer, tiene la republica de los uzupis que a mi particularmente me pareció muy interesante, tiene el paseo hasta Trakai que pienso que hay que hacerlo si o si y varias atracciones más que merecen la pena, nos quedamos sin ir a Europos Park que es un museo al aire libre de Europa en la que se exhibe una especie de mini Europa. Los precios son similares a Riga, la gente es bastante amable y a diferencia de sus dos vecinos bálticos ellos si son cristianos! el clima cada vez se pone un poquito más caluroso a medida que nos dirigimos hacia el sur aunque por la noche refresca un poco! (Agosto).

Varsovia allá vamos!

Riga Express

Llegamos a la ciudad de Riga (Letonia) por la noche, luego de un bus de unas 4 horas en la compañía Lux Express, mencionar que los asientos son relativamente cómodos y los ómnibus disponen de wifi y pantalla individual.

Llegamos un viernes, por lo que la noche estaba bastante movida y con ambiente de fiesta, al llegar al hostel (un muy buen hostel llamado The Naughty Squirrel) dejamos el equipaje y salimos a comer algo ya que estábamos muriendo de hambre, a la vuelta del hostel teníamos un KFC por lo que comimos medio rápido ahí nomás. Esa noche nos guardamos temprano ya que solo habíamos planificado un día completo en Riga porque habíamos leído que no era tan atractiva como las otras dos ciudades vecinas.

Lo que habíamos leído no se alejaba mucho de la realidad, es una ciudad prolija pero sin muchas atracciones, salimos a caminar y a recorrer la ciudad con mapa en mano y tratando de visitar los principales puntos de la ciudad que el mapa nos mostraba. Recorrimos la ciudad vieja, pasamos por “los tres hermanos” que son tres casitas pegadas, la plaza livu, la plaza del ayuntamiento en donde se encuentra la famosa casa de la hermandad de los cabezas negras (foto típica de Riga), la catedral, la torre de la pólvora y en general toda la ciudad vieja.

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Tres Hermanos
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Plaza del ayuntamiento

Luego de recorrer la ciudad vieja mediante un walking tour en donde conocimos a un amigo argentino que luego lo encontraríamos en otras ciudades intentamos ir hasta el museo de la ocupación pero no tuvimos éxito ya que estaba cerrado por reformas, por lo tanto empezamos a caminar hasta otros puntos más alejados, caminamos por el paseo del daugava (es una especie de rambla), luego visitamos la catedral ortodoxa, pasamos por el monumento a la libertad, por el parque Basteljkalns, todo esto se encuentra saliendo del casco antiguo.

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Paseo del Daugava

Después de caminar y caminar nos fuimos al hostel y con nuestro amigo Italiano de la habitación (que luego también lo cruzaríamos en varias oportunidades y ciudades) fuimos a cenar unas ricas pizzas en una especie de plaza de comidas en el centro, luego aprovechando que era sábado nos preparamos para hacer un pub crawl y salir a recorrer la ciudad por la noche para degustar alguna de las ricas cervezas de este país.

Como resumen de la ciudad podemos decir que con 1 día es más que suficiente, queda muy atrás en cuanto a atracciones y belleza de su vecina Tallin y no tiene la magia que tiene su vecina, en cuanto a los precios es un poco más barato que Tallin y tiene un poco más de movida nocturna (aunque tal vez fue porque era fin de semana). Como curiosidad a diferencia de sus vecinos de Estonia, ellos no son agnósticos sino que creen que existe algún tipo de poder misterioso y no tienen tanta tensión con los rusos.

Próximo destino: Vilnius

Tallin Medieval

Desde Estocolmo llegamos a la ciudad de Tallin en el país de Estonia, la ciudad medieval más conservada del mundo. Primer destino de la ruta de los bálticos (Tallin, Riga y Vilnius), países relativamente “nuevos” que poca gente los escuchó nombrar alguna vez pero que prometían mostrarnos algo diferente a los demás.

Llegamos al aeropuerto y luego de algún intento fallido de hablar inglés con un señor en el aeropuerto para preguntarle por el bus hacia la ciudad, nos logramos tomar uno de los buses que te lleva a la ciudad para luego caminar un poco hacia el hostel, habíamos reservado un Party Hostel y era la primera vez que íbamos a uno, luego de vivir la experiencia puedo recomendar este tipo de hostels sobre todo si vas solo ya que se conoce bastante gente. No les tengan miedo que si quieren dormir después de las 22 se van todos y queda una paz mayor aun que la de los hostels comunes.

Ya eran como las 10 de la noche por lo que decidimos caminar un poco por la ciudad vieja (estábamos a unas pocas cuadras de ahí) y entrar por la puerta Viru la cual es la entrada principal a la ciudad vieja y de noche iluminada es más linda aun que de día!

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Puerta Viru

Ya que no había mucha cosa abierta terminamos comiendo en una especie de carrito de Kebab, muy rico! Mientras esperábamos que nos prepararan el Kebab apareció un Ruso hablándonos en su idioma al cual obviamente no le entendíamos nada, hasta que en un inglés precario nos dijo como que teníamos que hablar ruso sino la íbamos a pasar mal ahí, hay una relación bastante tensa entre los rusos y los estonios.  Luego nos volveríamos al hostel para dormir ya que se había hecho bastante tarde y al día siguiente queríamos aprovechar para recorrer la ciudad de punta a punta.

Luego de un buen desayuno nos dedicamos a recorrer la ciudad vieja, una de las mejores conservadas de Europa y la verdad que no decepciona para nada es como estar en un cuento medieval!  Luego de recorrer la ciudad y sacar algunas fotos nos dirigimos a la plaza más famosa de la misma Raekoja Platz, la calle Pik, la catedral de Alexander Nevski (catedral ortodoxa rusa que casi es demolida para demostrar que no caen tan bien los rusos), las murallas medievales, la farmacia más antigua de Europa (Raeapteek). Luego de todo esto y con mucha hambre teníamos ganas de probar algo típico de Estonia por lo que nos dirigimos a la oficina de turismo que se encuentra en la ciudad vieja y consultamos sobre algún buen lugar para probar esta comida, nos recomendaron una zona pasando el mercado de Balti Jaama Turg y luego de una búsqueda exhaustiva encontramos un lugar al aire libre que eran 2 vagones con mesas entre ellos, muy recomendable!

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Raekoja Platz
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Catedral Alexander Nevski

Ahora si con el estómago contento y bien hidratados con las ricas cervezas del lugar emprendimos el retorno a la ciudad vieja ya que en el centro de información turística nos habían dicho que había un walking tour a la tarde el cual recomendamos ampliamente ya que estuvo muy interesante. Terminamos el mismo en un mirador en donde se ve la ciudad vieja y regresamos al hostel ya que habíamos reservado la noche para hacer un pub crawl.

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Al otro día nos quedaba un rato del día libre antes de irnos a Riga por lo que aprovechamos a dar alguna vuelta más por la pintoresca  ciudad vieja de Tallin.

Como resumen de esta ciudad podemos decir que la verdad nos sorprendió para bien, como dije antes es como estar en un cuento medieval, con los muros, las torres, las calles empedradas, las vestimentas típicas de la época y la gente muy amable y simpática. Aunque todo esto contrasta con la cantidad de autos de alta gama que hay en la ciudad (supuestamente esto es porque este tipo de autos no tienen impuestos) La verdad muy recomendable, los precios son considerablemente más baratos que Estocolmo por lo que ya pudimos sentarnos a comer tranquilos en lugares que no sean seven eleven o mc donalds.

Como curiosidades, si bien en la ciudad viven muchos rusos este tema con los verdaderos Estonios es un poco complicado ya que existen algunas rispideces y algún que otro miedo a una posible invasión Rusa por lo que la zona fronteriza es una zona un poco en tensión. También es de destacar que son la población más agnóstica del mundo y un país súper desarrollado (en algún punto parecería que son más nórdicos que bálticos). En cuanto a la cantidad de días la ciudad en un día completo se puede recorrer la ciudad vieja (que es la principal atracción de la ciudad) y hasta hacer un walking tour pero con lo linda que es la ciudad recomiendo 2 días completos para disfrutarla bien.

Nos vemos en Riga!

Arde Estocolmo

La primera parada de este gran viaje de aproximadamente un mes por Europa “del Este” es Estocolmo, porque Estocolmo? Porque el avión me dejaba en Madrid y de ahí quería empezar en los bálticos, la ciudad más al norte es Tallin (Estonia) y el vuelo Madrid-Tallin tenía buen precio con escala en Estocolmo, además, siempre tuve ganas no solo de conocer un país nórdico sino también de conocer particularmente el país Suecia.

Llegamos al aeropuerto y ya empezamos a sentir que llegábamos a un país nórdico, de primer mundo, con todo lo que eso implica, mucha prolijidad y sobre todo precios muy caros!

Del aeropuerto de Arlanda a la ciudad nos tomamos un bus llamado Flygbussarna que nos costó unas 100 SEK (coronas suecas es la moneda oficial), unos 10 euros, este precio es solo ida (no es tanto el ahorro si se saca ida y vuelta) y salen buses a cada rato (ponen un cartel en el aeropuerto de cuando es la próxima salida, mientras esperas las valijas ya podes ver cuando sale el próximo), el trayecto a la ciudad dura unos 45 minutos y el bus tiene wifi y lugar para guardar las valijas.

El bus nos dejó bastante cerca de nuestro pintoresco hostel, la idea también de este viaje era meter buenos hostels recomendados por Hostelword y como siempre con buen puntaje de ubicación, este se llamaba City Backpapers y estaba ambientado un poco con un estilo barco con camarotes, muy recomendable.

Lo primero que hicimos fue almorzar en una casa de comida rápida ya que teníamos bastante hambre, ahí ya nos dimos cuenta de que los precios eran caros en general y que lo iban a seguir siendo a lo largo de nuestra estadía de casi 3 días en la ciudad. El precio de un combo era aproximadamente 8-10 euros y por ejemplo un agua de ½ litro salía más de 1 euro en un seven eleven.

Hablando de estos, recomiendo fuertemente el uso de ellos ya que son precios más accesibles y hasta se puede llegar a almorzar ahí! Hay panchos, sándwiches, etc., también está a precio considerable armarse un desayuno ahí (y generalmente tienen mesa para sentarse).

Bueno yendo más a lo que el itinerario respecta decidimos empezar a caminar un poco por la ciudad, pasamos por la Gamla Stan (la ciudad vieja), es una especie de isla en la que se encuentran todas las atracciones típicas de una ciudad vieja, calles empedradas, iglesias y en este caso las famosas casitas de colores. La verdad muy pintoresca y muy recomendable para perderse por las calles de adoquines de la Gamla Stan.

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Gamla Stan

Queríamos ir a un lugar que tuviera una buena vista panorámica de lo que era la ciudad, por lo que googleando encontramos que siguiendo hacia el sur y cruzando el rio existe una zona (otra especie de isla) de Estocolmo en la que también se encuentran algunas de las principales atracciones que es la llamada Sodermalm y específicamente nos dirigíamos hacia la colina Skinnarviksberget (obviamente tuve que cortar y pegar porque es imposible de escribir esa palabra sin verla ochocientas veces!).

Al llegar observamos que además de una vista excelente de la ciudad estaba llena de gente joven tomando alcohol, cabe mencionar que el alcohol en esta ciudad es todo un tema, se puede comprar solo en locales específicos llamados Systembolaget en donde solo venden alcohol ya que en los supermercados no venden. En teoría tampoco se puede tomar en la calle por lo que este lugar es muy especial para los lugareños y aprovechan a tomar allí (ya que es un lugar “alejado” de la calle). Otra característica de los Systembolaget es que cierran relativamente temprano y si bien la variedad de alcohol que tienen es impresionante el impuesto que tienen las bebidas alcohólicas también es impresionante por lo que a lo caro que es la ciudad por si misma se le suma que el alcohol es más caro.

Nos sentamos un rato a observar el paisaje pero nos sentíamos desubicados ya que no habíamos llevado nada de alcohol por lo que luego de un rato nos retiramos y emprendemos viaje de retorno al hostel (era una pateada grande de casi 1 hora).

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Colina Skinnarviksberget

Antes de llegar al hostel decidimos hacer unas compras para la cena y de esta manera abaratar un poco la misma. Al otro día nos dedicamos a recorrer un poco más la ciudad ya que era el único día “entero” que íbamos a tener, la primer parada fue el Museo Vasa cuya entrada nos costó unas 130 SEK (aprox 15 euros), este museo tiene en su interior un barco vikingo (supuestamente el único que se mantiene en el mundo) y alguna otra cosa más de esta época, cada media hora se proyecta un documental con la historia del barco (ojo que hay varios idiomas), es el museo más famoso de Estocolmo y si bien no es la gran cosa entiendo que habría que ir por la fama que tiene, no sabría decirles si los otros valen más la pena (por ejemplo el de Fotografía, el de arte moderno, o el Skansen) ya que no fuimos a estos otros famosos, por lo que leí el Skansen está bueno, es una especie de museo al aire libre que muestra cómo era la antigua Estocolmo, si bien fuimos a la entrada no entramos ya que el precio no era accesible (creo que también eran 15 euros pero ya habíamos agotado el presupuesto para museos).

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Museo Vasa

Luego de recorrer un poco la isla en donde se encuentra el Skansen y el Grona Lund (parque de atracciones con juegos bastante adrenalínicos por lo que vimos de afuera), comimos algo por la zona y seguimos recorriendo Estocolmo…

Pasamos por el puente de la corona y recorrimos un poco más la Gamla Stan que el día anterior habíamos estado poco tiempo. Ya cayendo la noche volvemos al hostel para realizar otra cena económica aprovechando la cocina del hostel.

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Puente de la Corona

Luego de hacer un buen grupo con un argentino, un brasilero y un australiano nos damos una vuelta por un bar con buenas cervezas y con un boliche bastante chico pero que estuvo bueno y la entrada no era cara… unos 15 euros. Recomiendo comprar alcohol en el free shop ya que como dije antes es caro en la ciudad y más en el bar.

En el último día en Estocolmo al mediodía observamos el cambio de guardia a las 12.15 (lo recomiendo, está mucho mejor que el de Londres) y luego de recorrer un poco más emprendemos viaje al aeropuerto para tomarnos el avión hacia Tallin.

De Estocolmo podemos decir entonces que sacando los precios caros de esta ciudad vale la pena su visita por lo menos para vivir la experiencia de estar en un país nórdico súper desarrollado. Hay que tener en cuenta que se puede pagar casi el 98% de las cosas con tarjeta de débito o crédito por ejemplo yo no conocí físicamente a las coronas suecas! La gente quizás es un poco fría pero también debe ser parte del desarrollo económico que tienen y tal vez del clima, hay días que casi no ven el sol…

En lo que respecta a cantidad de días, me parece que con 3 días está bastante bien, tal vez algún día más si quieren visitar algún que otro museo más o alguna atracción turística más lejana.

Nos vemos en Tallin!

Pájaros de Portugal (Lisboa y Oporto)

Y llegó el viernes y con este el comienzo de un viaje diferente dentro del viaje, nos íriamos ese mismo día luego de ir a buscar a Diego al aeropuerto de Vigo, hacia Portugal. Primero visitaríamos la ciudad de Oporto en una especie de visita fugaz y luego sí nos iríamos hacia Lisboa para quedarnos dos noches allí hasta el domingo. Diferente porque era un destino que en principio no lo tenía muy planificado y porque era un viaje en auto y con amigos.

La distancia desde Vigo hacia Porto era de unos 150 kilometros, por lo que llegamos a eso del mediodía especialmente para visitar la ciudad y almorzar algo típico del lugar como la francesinha (una especie de chivito en pan de molde con salsa) muy recomendable y muy rico. Oporto es una ciudad muy linda, con su rio Duero y sus altos puentes como protagonistas del paisaje. También tiene una zona de casco viejo muy pintoresca y con muchas callecitas empredadas.

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Rio Duero (Oporto)

Visitamos también el estadio de Porto (solo por afuera) y su tienda oficial, además de un shopping con una fuente de agua adentro, luego de esto seguimos recorrido de ruta hacia Lisboa que nos insumiría unos 320 kilometros y por lo tanto unas horitas mas de viaje escuchando buena música.

Llegando a Lisboa ya se empieza a ver que es una ciudad con mucha historia, muy antigua y en la que se respira un aire diferente a las demás, por la cuestión del idioma por momentos nos hace compararla con Brasil pero en realidad sería una Brasil colonial y europea, lo cual es bastante raro ya que a Brasil uno lo asocia con Caipirinha, playa, samba y fiestas y esto no tiene nada de antiguo y colonial.

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Tranvía en Lisboa

Nacho había reservado un hostel en pleno centro de la ciudad por lo que lo primero que hicimos cuando llegamos fue buscar un estacionamiento para dejar el auto en estos 3 días (llegamos un viernes y nos íbamos el domingo).

Luego de unos cuantos minutos y de conseguir el estacionamiento a unas cuantas cuadras y al aire libre (ya que en principio era mas barato que los anteriores y además la idea era no utilizarlo en estos días, al final nos daríamos cuenta que no solo era mas barato sino que terminaría siendo gratis ya que al momento de la salida no había nadie para pagarle) nos dirigimos hacia el hostel que era una especie de casa antigua con varios pisos en el que nos tocaría un cuarto para tres personas con una pequeña terraza. Era diferente a los demás ya que no se respiraba ambiente de hostel sino mas bien de apartamentos, también hay que considerar que había poca gente quedándose allí y que era una especie de  “hotel atendido por sus propios dueños”.

La primera noche nos limitamos a recorrer un poco el centro y cenar algo tranqui por ahí ya que entre una cosa y otra ya era bastante tarde y estábamos cansados del viaje. Nos sorprendió que en la caminata descubrimos que en el Arco da Rua Augusta había una especie de show de luces cada una hora que estuvo muy bueno.

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Arco Da Rua Augusta

Al otro día sí empezamos la recorrida enserio por la ciudad, sobre todo por la parte que nos quedaba más cerca ya que dejaríamos lo más lejos para el día siguiente pensando en que nos íbamos y ya aprovechábamos el uso del auto para recorrer los puntos más lejanos.

Dirigimos entonces nuestros pasos hacia el Castillo de San Jorge que se ubica en la zona de Alfama pasando por varios puntos turísticos como la catedral de Lisboa y el mirador de Santa Luzia, el castillo se ubica en una parte alta de la ciudad por lo que las calles son bien empinadas, bien estrechas y de empedrado. No ingresamos al Castillo ya que el precio no era muy barato, por lo que decidimos volver a la zona del hostel y tomar unos helados (hacía bastante calor) en la Praca do Comercio, una plaza muy pintoresca y muy famosa de la ciudad en la que también se encuentra el Arco Da Rua Augusta (en el que habíamos visto el show de luces la noche anterior).

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Mirador Santa Luzia
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Praca do Comercio

Luego de comprar algunas bebidas para la noche (iba a ser la última salida nocturna del grupo y mía ya que luego me quedaría solo nuevamente, lo que dificultaba un poco este tipo de salidas) y de cenar algo por ahí, nos dirigimos hacia el hostel para pasar un lindo rato entre nosotros charlando de la vida y tomando alguna que otra bebida para luego realizar la última salida nocturna en la que luego de visitar boliches sin éxito en la entrada a los mismos, terminaríamos en uno llamado Urban Beach, bastante grande y bastante bueno, de los mejores boliches del viaje en cuanto a infraestructura.

Al otro día teníamos (aparte de resaca) que levantarnos temprano para dejar la habitación y  aprovechar a recorrer en auto (ya que eran lejanos de donde estábamos) los otros puntos de interés turístico ubicados más hacia el oeste de la ciudad en la zona de Belem. Por lo tanto pasamos por monumentos y edificaciones muy lindas como el Mosteiro dos Jeronimos, el Padrao dos Descobrimientos y la famosa Torre de Belem. Luego antes de irnos de la ciudad cruzaríamos el famoso puente 25 de Abril.

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Torre de Belem

Lentamente dejábamos entonces atrás a este bellísimo país que realmente me sorprendió muy gratamente, no solo por sus puntos turísticos sino por su cultura en general, su gastronomía (la francesinha que habíamos almorzado en Porto y los pasteles de Nata también conocidos como Pasteis De Belem que habíamos desayunado en Lisboa), su gente que es una especie de Brasilero serio y sofisticado, sus famosos tranvías, sus calles empedradas, su historia, su antigüedad, su arquitectura, sus puentes, su idioma, su clima (ideal), su tranquilidad y muchos puntos más.
Con tres días daría bien para conocer Lisboa y tal vez también algo de Porto, los precios son baratos, algo similares a España y la verdad recomiendo altamente su visita dedicándole mucho más tiempo a Lisboa que a Porto que con una visita fugaz alcanza.

Pegamos la vuelta hacia Vigo para pasar la última noche allí, luego a la mañana siguiente me iría hacia Madrid a pasar el día que lo aprovecharía para realizar unas cuantas compras baratas de ropa (llenando por EUR 300 el carry on que me había comprado en Vigo) y al otro día dejaría el continente europeo para pasar mis últimos días de viaje en la ciudad de Nueva York de manera solitaria.

Ultima parada: New York, nos vemos ahí

Vigo, la Estrella Galicia y sus celtas

Desde Madrid me tomé el tren nocturno (bastante incomodo por cierto) que duraba unas 8 horas hacia Vigo donde en la terminal me esperaba mi amigo Nacho que se había ido en avión (ya que por no tener valija le costaba más barato o casi lo mismo que el tren nocturno).

Los primeros minutos en Vigo fueron de sueño por no haber dormido mucho la noche de tren por lo que luego de tanto tiempo (unos 4 meses y medio) me dormí una especie de siesta en una casa con un cuarto destinado 100% para mí, por supuesto esto no se había dado en ninguna parte del viaje por lo que fueron horas de sueño muy disfrutables.

Otra cosa que no había pasado en todo el viaje era comer comida casera, luego de la siesta, Carmen (la madre de Nacho) preparó unas riquísimas milanesas también muy disfrutables ya que, si bien había comido milanesas en algún momento, las milanesas caseras tienen otro gusto mas parecido al gusto de las milanesas de Montevideo. Además compartimos el almuerzo con Joaquín y María (padre y hermana de Nacho que hacía muchos años no los veía).

Volviendo al viaje, el desafío en Vigo era conocerlo en pocos días ya que el sábado de mañana partiríamos hacia Portugal por lo que teníamos solo dos días para conocer Vigo y sus alrededores. Si bien la idea también era hacer un poco de playa (ya que las playas de Vigo son muy lindas) el tiempo no acompañó y casi que llovió los dos días que estuve allí.

Como la lluvia y el frío no dejaban hacer playa y con la ilusión de que al otro día pudiéramos hacer algo de playa en algún momento del día, el amigo Nacho me llevó en su auto a recorrer un poco la ciudad, pasamos por la cancha del Celta de Vigo, caminamos un poco por el centro de la ciudad y luego arrancamos a visitar estas famosas playas, las cuales se pudieron ver solo desde la rambla y sacar alguna foto en algún momento de sol que fue de apenas unos minutos.

 

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Estadio de Balaídos (Celta de Vigo)

 

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Playa de Vigo

Luego arrancamos a hacer ruta hacia los lugares cercanos a Vigo como por ejemplo el municipio de Bayona, lugar importante históricamente ya que aquí arribó en el año 1943 “La Pinta” el barco de Martín Alonso Pinzón luego de haber realizado el descubrimiento de América y convirtiendo esta villa en la primera de Europa que supo la noticia de este descubrimiento. También recorrimos aquí la famosa fortaleza y un poco de la ciudad.

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Puerto de Bayona

Luego nos dirigimos hacia el municipio de La Guardia en donde se encuentra el Monte de Santa Tecla, en él se pueden disfrutar de hermosas vistas los días en los que hay buen clima, este día no era el caso por lo que pudimos apreciar una densa niebla que no dejaba divisar nada del paisaje, pero también en este monte se encuentra el Castro de Santa Tecla en las que se pueden ver una especie de ruinas de un pueblo celta, muy pintoresco a pesar de la niebla que no dejaba disfrutar por completo.

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Castro de Santa Tecla

Emprendiendo la vuelta cenamos en un famoso local de comidas de Vigo llamado “La Pasiva” con una pizza y un faina muy parecido al de La Pasiva de nuestro país.

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La Pasiva (Vigo)

Al otro día el tiempo seguía jugándonos una mala pasada y seguía sin permitirnos hacer playa por lo que después de almorzar nos dirigimos en auto hacia Santiago de Compostela.

La distancia entre Vigo y Santiago son unos 100 km aproximadamente, llegamos por la tarde a Santiago, una ciudad muy linda en donde existen muchas universidades y que tiene como principal atracción a la Catedral de Santiago, si bien la misma se encontraba con su fachada en remodelación se puede notar que es muy vistosa. Destacar también que es muy famoso el camino de Santiago en el que los peregrinos realizan una determinada ruta para llegar a esta Catedral por lo que se podían apreciar algunos de ellos con sus mochilas y bastones llegando hacia la misma. Recorrimos un poco Santiago, compramos algunos recuerdos y volvimos hacia Vigo de noche para cenar unos espectaculares bocatas.

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Catedral de Santiago

Como resumen, me encantó la ciudad ya que es una ciudad muy tranquila pero que a su vez tiene todas las comodidades y tiene unas hermosas playas de arena casi blanca, todo esto la hace parecerse mucho a Montevideo obviamente con mucho menos gente y mas tranquilidad. Tiene una de las cervezas mas ricas que probé en el viaje (Estrella Galicia) y una heladería de argentinos que vende helado de dulce de leche granizado. Es una ciudad que seguramente en algún momento voy a volver no solo por visitar a Nacho sino porque me quedaron paisajes para ver (ojala que si vuelvo haga buen tiempo) y playa para hacer (mismo comentario). Por supuesto que los precios fueron mucho mas baratos que Madrid y Barcelona por lo que también lo hace una ciudad muy atractiva.

Al otro día temprano se sumaría el amigo Diego al grupo y emprenderíamos una travesía llamada Portugal.

Hasta la vuelta.

Nos vemos ahí.